Charlas en el cerrillo quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos interesados en la palabra escrita. Aquí tendrán cabida ideas, pensamientos, opiniones, anécdotas y relatos. Porque muchas veces las ideas más acertadas, los pensamientos más ingeniosos, las opiniones más certeras y las anécdotas más divertidas acaban perdiéndose por no tener un foro donde ponerse negro sobre blanco. También los relatos, cuando no se dispone de editor, terminan arrinconados en un cajón, razón por la cual muchas buenas historias jamás serán leídas.

jueves, 31 de mayo de 2012

si te han engañado, inversor, reclama

Los bancos, con la anuencia de autoridades financieras, han estafado a los ahorradores más indefensos, los más débiles, los más desinformados: los pequeños ahorradores, familias que creyeron al director de su Caja o Banco que les vendía humo con la apariencia de grandes dividendos, haciéndoles creer que se trataba de una apuesta segura y que con dicha inversión aseguraban el futuro escolar de los hijos o una jubilación placentera en cualquier playa de la Costa Dorada. Esos incautos cayeron en la estafa más antigua del mundo: el tocomocho.
Nadie vende duros a cuatro pesetas, pero siempre que a alguien le dicen que va a obtener un beneficio rápido y seguro termina mordiendo el anzuelo. Así los pequeños ahorradores, compraron activos financieros cuya naturaleza no comprendían, fiándose únicamente de la sonrisa inocente del director de su banco, una dentadura tan brillante no podía engañarles. Así se vieron atrapados en unas imposiciones a plazo fijo que finalizan en el año 2999, ¿quién vivirá para entonces? Imposible recuperar el dinero. 
Lo has firmado, si no lo entendiste cuando te lo expliqué es tu problema, te dicen en el Banco o Caja, la sonrisa ha desaparecido de la cara (dura) del director y, si te descuidas, te reclama hasta la cristalería que te regaló por la imposición a plazo fijo. Así que, adiós muy buenas.
Luego, los estafados aparecen en la tele quejándose de haber perdido los ahorros de toda una vida y nadie, ni los políticos, ni los jueces, ni la policía hace nada por castigar a los estafadores. Haber sido más precavido, te dicen.
Sin embargo existe una salida: el MiFID
Los bancos y cajas están obligados a asegurarse de que el cliente comprende y asume los riesgos de los productos financieros que se les ofrece, porque no todos tenemos el mismo nivel de conocimiento y experiencia.  
Así pues, si te sientes estafado por tu entidad, reclama judicialmente, es posible que recuperes tu dinero antes de lo que piensas, algunos ya lo han recuperado, y con intereses.

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