Qué le vamos a hacer. Los representantes del BCE y los ministros de finanzas de la UE han elegido Barcelona para reunirse y perpetrar sus nuevas fechorías. Con gran despliegue policial, eso sí, para que nada les moleste, incluso se permitieron suspender el tratado de Schenguen que permite la libre circulación a los ciudadanos europeos dentro de los países de la unión. Vaya, yo me lo guiso y yo me lo como, como Juan Palomo. Por lo visto tienen más miedo que vergüenza, porque en la lejanía son valientes y arrojados, véase sino al mismísimo Mariano, el recorto, anunciando con descaro que cada viernes, si, has leído bien, cada viernes habrá nuevas reformas al estado del bienestar, y a la mismísima vicepresidente gritando que ella tendría vergüenza de salir a la calle si dejara el país como lo han dejado los sociatas, pues mira bonita, de momento lo estáis destruyendo más rápidamente y sigues presumiendo por ahí, aunque tampoco sé de qué, si hasta los bolivianos, los bolivianos dios mío, que tienen menos peso internacional que la alpargata de mi abuela, se han atrevido a nacionalizar una empresa de capital español. Porque, que lo hagan los argentinos, vale, mejor eso que oírles hablar, no vaya a ser que empiecen a reivindicar Galicia como provincia austral y tengamos que entregársela por plomos, que los argentinos serán lo que sean, pero echados p'alante un rato. ¿Nadie se acuerda de la que le armaron a la pérfida Albión con lo de las Malvinas? Pero los bolivianos, manda huevos.
¿Ese era el prestigio internacional que prometían en campaña? Si es que no se puede decir blat mentre no sigui al sac i ben lligat. Porque también yo, cuando me miro al espejo me veo el tío más apuesto del planeta, pero luego na de ná, un mequetrefe que no tiene media hostia. Y eso es lo que les está pasando a los peperos, que arrancaron con tanto ímpetu que el primer bofetón les pilló desprevenidos, y el segundo, y el tercero, vamos que no paran de recibir soplamocos en todos los foros: prima de riesgo, ibex 35, paro, manifestaciones, Asturias, Andalucía, y como el mejor esparrin que han encontrado son los más débiles del país, ancianos y enfermos, les dan collejas hasta en el carnet de identidad, pero no se meten con los bancos, ni con los especuladores, ni con los ladrones de guante blanco porque esos son muy poderosos y mucho más chulos que ellos, y no porque sean sus amigos como creían los ingenuos. Que los poderosos lo son porque no temen ni a su madre, ¿cómo van a temer a don Mariano, el recorto, ni a sus huestes?
Anda, apaga y vayámonos. Otros hubo que para poder deshacer lo conseguido por el pueblo tuvieron que recurrir a las pistolas y fusilar unos cuantos frente a las paredes de los cementerios, esos sí que podían imponer obediencia, pero estos han salido de las urnas, y si se lo permitimos, nos llevaran donde quieran pero, si no se lo permitimos, podemos volver a donde estábamos.
La desobediencia civil es el único arma en manos del pueblo. No mata pero duele cuando se utiliza en grandes cantidades, las suficientes como mínimo para ablandarles el oído a los tenientes del gobierno, a los sordos de Bruselas y a la tapias de Berlín. Si es verdad, como parece, que el 85% de las exportaciones alemanas van a parar a los países de la UE, cuando no puedan comprar más Mercedes, ni BMW, ni Opel quienes tienen todavía dinero ¿quién se los va a comprar? ¿Los bolivianos? Va a ser que no, frau Merkel. Por eso se empieza a oír la vocecita de la recuperación, de la inversión pública y del crecimiento que llega desde la cuenca del Ruhr, por eso y porque Monsieur Hollande, una posibilidad aún, trae un discurso político que puede aglutinar a los dirigentes que piensan que seguir recortando agudizará la pobreza europea en lugar de fomentar la riqueza. Ay, ay, ay Mariano, que te vas a quedar solo apoyando a Alemania como aquél paisano tuyo que nos llevó a la cola de Europa y, cuando parecía que habíamos remontado, tú quieres llevarnos otra vez a vuestro sitio. Ya comprendemos que tú, Mariano, prefieras la cola del león a la cabeza del ratón, pero nosotros no.
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