Charlas en el cerrillo quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos interesados en la palabra escrita. Aquí tendrán cabida ideas, pensamientos, opiniones, anécdotas y relatos. Porque muchas veces las ideas más acertadas, los pensamientos más ingeniosos, las opiniones más certeras y las anécdotas más divertidas acaban perdiéndose por no tener un foro donde ponerse negro sobre blanco. También los relatos, cuando no se dispone de editor, terminan arrinconados en un cajón, razón por la cual muchas buenas historias jamás serán leídas.

martes, 29 de mayo de 2012

Milagro

De milagro. Hemos llegado hasta aquí milagrosamente. Si uno escucha los informativos, los debates y los análisis político-económicos, no tiene más remedio que echarse las manos a la cabeza y aceptar la existencia de Dios. Solo de milagro hemos podido alcanzar el estado de bienestar del disfrutábamos hasta el ascenso al cielo de don Mariano, el recorto. Ahora, de repente, no hay dinero para educación, ni sanidad, ni medicamentos, ni proveedores, ni Autonomías, ni Ayuntamientos, para nada de nada. Pero, si hace cuatro años sobraba para dilapidar, ¿tanto han robado? Porque el dinero no se ha esfumado, ha cambiado de bolsillos, y al parecer todo ha ido a parar a los mismos. Mucho me da que, a costa de todos, unos cuantos listillos han hecho su agosto, como siempre. Nada nuevo bajo el sol. La avaricia es lo que tiene.
Por lo mismo, Wu Ying, una empresaria china de 28 años, ha sido condenada a muerte, por robar a sus inversores, por estafar a quienes han creído en ella y la han apoyado con su dinero, ¿les suena? Aquí, en cambio, todo son prebendas. ¡Qué lejos queda China! No es que yo pretenda que aquí se aplique la misma pena, que va, solo que se exijan responsabilidades a quienes han manejado el dinero público, y el privado, y que nos han llevado a la ruina. Los errores deben pagarlos quienes los cometen, no quienes los sufren.
¿Por qué tenemos que soportar la mala gestión de los administradores de Bankia y los gestores públicos que han dilapidado ingentes sumas de dinero? Solo ellos deberían devolver los sueldos percibidos y las jubilaciones millonarias. Si se hubiera dejado caer el banco solo los inversores habrían sufrido, inyectándole más de 20.000 (veinte mil) millones de euros sufrimos todos. Su presidente, Goirigolzarri, que se marchó del BBVA con una indemnización de 50 (cincuenta) millones de euros a los 55 años, ya se ha encargado de explicarnos que, la ayuda del Estado, no tiene que devolverse. Entonces, ¿se les entregará a fondo perdido? ¿Y cuánto cobrará Goirigolzarri por su trabajo?
Si escuchamos a los representantes del gobierno, los milagros existen. Hace unos días no había dinero para educación, ni sanidad, ni proveedores, ni medicamentos y, en unas horas, se encuentran más de 20.000 (veinte mil) millones de euros para salvar a los amigos. Señor Montoro, señor De Guindos, señor Rajoy, por favor, no nos tomen por tontos, ni sigan tensando la cuerda, porque si se rompe, y lo hará, no lo duden, terminará sacudiéndoles en las narices y entonces... a llorar como niños.
Por cierto, el verbo guindar, significa lo que significa, ¿tendrá relación el apellido De Guindos con él? Habrá que recurrir al diccionario etimológico. Pero, hasta el momento, la sensación que tenemos los ciudadanos de a pie es que el ministro de economía está haciendo honor a su apellido. Antes lo hicieron otros, eso es verdad, y a manos llenas. En este país no existen responsabilidades políticas, ni una dimisión, ni una sanción, ni una demanda, ningún castigo, los despilfarradores obtienen el perdón de sus conmilitones, de sus partidarios y de sus electores. Van a irse de rositas y con el riñón bien cubierto, mientras que los simples mortales, los que no creen en sus milagros económicos, hacen cola en las oficinas del INEM, los comedores populares y en los locales de beneficiencia, preguntándose qué habrán hecho ellos para desatar la ira divina.
Y mientras, Mariano, el recorto, habla en Génova, la sede del PP (¿por qué no lo hizo en Moncloa, sede de la Presidencia?), y dijo el doble que ayer, si ayer no dijo nada, hoy nada de nada, y a Javier Krahe le enjuician por una sátira de hace 30 años. ¿Si Dios es bondad infinita por qué permite tanta maldad entre sus fieles? Qué suerte tienen los agnósticos, no tienen que lidiar con las contradicciones.

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