El ministro de Hacienda, Sr. Montoro, quiere parecer simpático en sus comparecencias públicas y acaba resultando patético. En una reciente conferencia su simpatía innata le lleva a afirmar que la actual situación económica es el resultado de la vida, porque la vida es así. Pues vaya consuelo, si esa es toda su ciencia económica, y de verdad han hecho todo lo que tenían que hacer, que Dios os coja confesados a los creyentes, porque los agnósticos sabíamos hace tiempo de su incapacidad. Estos no van a ser quienes saquen a España de la situación en la que se encuentra, si sacan a alguien será a sus amigos, como han hecho siempre, desde que el mundo es mundo.
Dicen que Europa aprieta, pero más aprietan los especuladores. Los mismos que nos han sumido en la gran depresión son quienes más beneficios económicos están obteniendo. No solo porque los bancos siguen repartiendo dividendos entre sus accionistas, sino porque los inversores internacionales están sacando buen rédito de los problemas financieros en los que está sumida Europa. Sin embargo, ningún gobierno europeo ha tomado medidas contra los especuladores, ni las tomará, porque, al fin y al cabo, son sus amos.
Estos días hemos asistido perplejos a la campaña de intoxicación de los voceros de los derecha contra el movimiento 15M que acaba de cumplir su primer año de vida. Para estos "periodista" las concentraciones, aparte de ser minoritarias (¿cómo?), no representan a nadie, están dirigidas por la extrema izquierda y ha perdido fuerza. Si eso no es cerrar los ojos a la realidad, que venga su Dios y lo vea.
La resistencia civil, que el movimiento 15M representa, va en aumento, y ningún gobierno con dos dedos de frente puede hacer oídos sordos a sus reivindicaciones porque puede encontrarse con una respuesta más enconada de la ahora expresada.
Hubo un momento en el que algunos creímos oportuno canalizar el malestar, pero hoy hemos de reconocer que tal vez esa sería la mejor forma de acabar con él. Son muchos los indignados que no quieren oír hablar de izquierda ni derecha porque piensan que esos calificativos son antiguos y, por tanto, obsoletos. Antiguos sí lo son, provienen de la revolución francesa, hace más de 200 años, pero no están obsoletos, representa una visión de la sociedad completamente enfrentada, la derecha aboga por una sociedad individualista y la izquierda por una sociedad solidaria. No es el momento de hacer pedagogía política, la gran asignatura pendiente de éste país, pero sí de recordar que las palabras, que los calificativos, no son inocentes. Está muy bien pretender ser apolítico, pero eso resulta imposible cuando se participa en movimientos sociales. Es posible que muchos de los que se manifestaron en las plazas españolas el 12M lo hicieran para protestar por interés personal, pero es importante señalar la gran cantidad de personas que empieza a moverse para reclamar sus derechos, aunque le afecten solo a él. Es importante manifestar el descontento porque, sí, es verdad, sr. Montoro, la vida es así, pero podemos cambiarla. Entre todos podemos. De hecho nuestros padres cambiaron su destino en tiempos mucho peores, ¿por qué nosotros no vamos a poder cambiarlo? La única batalla que se pierde es la que no se empieza.
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