Charlas en el cerrillo quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos interesados en la palabra escrita. Aquí tendrán cabida ideas, pensamientos, opiniones, anécdotas y relatos. Porque muchas veces las ideas más acertadas, los pensamientos más ingeniosos, las opiniones más certeras y las anécdotas más divertidas acaban perdiéndose por no tener un foro donde ponerse negro sobre blanco. También los relatos, cuando no se dispone de editor, terminan arrinconados en un cajón, razón por la cual muchas buenas historias jamás serán leídas.

martes, 20 de diciembre de 2011

Por los pelos

Ay, don Mariano, don Mariano, qué gran oportunidad de mostrarse como un verdadero demócrata ha perdido. La decisión de premiar a UPyD con grupo parlamentario propio y castigar a Amaiur sin él no dice mucho en su favor, si ninguno de los dos partidos ha conseguido el 15% legalmente necesario, ha sido únicamente política. Concederles el favor a los amigos, hay quien dice que UPyD es la marca blanca del PP, y negárselo a los enemigos, por separatistas, resulta más propio de los regímenes autoritarios que de los estados de derecho, y remite a otro gallego de infausto recuerdo para los progresistas españoles. Aunque sigue con la boca cerrada, para que no entren moscas, supongo, empieza a dar muestras del autoritarismo que ha caracterizado siempre a la gente de orden cuando tiene la sartén por el mango. Durante cuatro años, por lo menos, va a poder hacer y deshacer, más bien lo último a su libre albedrío, porque no precisa ayuda de nadie para sacar adelante cuantas leyes se le antojen.  Esa es la grandeza de las votaciones, conceden el poder a quien la mayoría decide, pero ese poder no es omnímodo, está, o debería estar, vigilado por los votantes, por los periodistas, la oposición y las leyes, no puede ejercerse según los caprichos de quien lo detenta, por eso la negación de grupo parlamentario para Amaiur suena a revancha y a estrechez de miras.
El terrorismo vasco lleva años retrocediendo, perdiendo militantes y apoyos, gracias a las acciones policiales y a las iniciativas políticas.  Cualquiera de las dos opciones por sí sola resulta insuficiente, sólo la acertada combinación de ambas puede acabar con él, y el primer paso, aunque resulte doloroso, tendría que haber sido el reconocimiento de unos diputados que representan a más de trescientos mil vascos, independentistas, si, pero, mientras no consigan separarse políticamente del Estado español, son súbditos del Reino de España, y votan al Presidente del Gobierno de España, a pesar de que hayan votado a otro candidato, señor Rajoy.
Y si se decide optar por la legalidad, como quiere dar a entender, ni Amaiur ni UPyD deberían tener grupo parlamentario, porque, lo que han hecho en el Congreso induce a sospechar que sus decisiones políticas estarán basadas en: todo para los amigos y al enemigo ni agua.  Tal vez, digo, tal vez, cuando se trate de privatizaciones tendremos que sospechar que se aplicará el mismo rasero.

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