Ay, don Mariano, don Mariano, qué gran oportunidad de mostrarse como un verdadero demócrata ha perdido. La decisión de premiar a UPyD con grupo parlamentario propio y castigar a Amaiur sin él no dice mucho en su favor, si ninguno de los dos partidos ha conseguido el 15% legalmente necesario, ha sido únicamente política. Concederles el favor a los amigos, hay quien dice que UPyD es la marca blanca del PP, y negárselo a los enemigos, por separatistas, resulta más propio de los regímenes autoritarios que de los estados de derecho, y remite a otro gallego de infausto recuerdo para los progresistas españoles. Aunque sigue con la boca cerrada, para que no entren moscas, supongo, empieza a dar muestras del autoritarismo que ha caracterizado siempre a la gente de orden cuando tiene la sartén por el mango. Durante cuatro años, por lo menos, va a poder hacer y deshacer, más bien lo último a su libre albedrío, porque no precisa ayuda de nadie para sacar adelante cuantas leyes se le antojen. Esa es la grandeza de las votaciones, conceden el poder a quien la mayoría decide, pero ese poder no es omnímodo, está, o debería estar, vigilado por los votantes, por los periodistas, la oposición y las leyes, no puede ejercerse según los caprichos de quien lo detenta, por eso la negación de grupo parlamentario para Amaiur suena a revancha y a estrechez de miras.
El terrorismo vasco lleva años retrocediendo, perdiendo militantes y apoyos, gracias a las acciones policiales y a las iniciativas políticas. Cualquiera de las dos opciones por sí sola resulta insuficiente, sólo la acertada combinación de ambas puede acabar con él, y el primer paso, aunque resulte doloroso, tendría que haber sido el reconocimiento de unos diputados que representan a más de trescientos mil vascos, independentistas, si, pero, mientras no consigan separarse políticamente del Estado español, son súbditos del Reino de España, y votan al Presidente del Gobierno de España, a pesar de que hayan votado a otro candidato, señor Rajoy.
Y si se decide optar por la legalidad, como quiere dar a entender, ni Amaiur ni UPyD deberían tener grupo parlamentario, porque, lo que han hecho en el Congreso induce a sospechar que sus decisiones políticas estarán basadas en: todo para los amigos y al enemigo ni agua. Tal vez, digo, tal vez, cuando se trate de privatizaciones tendremos que sospechar que se aplicará el mismo rasero.
El terrorismo vasco lleva años retrocediendo, perdiendo militantes y apoyos, gracias a las acciones policiales y a las iniciativas políticas. Cualquiera de las dos opciones por sí sola resulta insuficiente, sólo la acertada combinación de ambas puede acabar con él, y el primer paso, aunque resulte doloroso, tendría que haber sido el reconocimiento de unos diputados que representan a más de trescientos mil vascos, independentistas, si, pero, mientras no consigan separarse políticamente del Estado español, son súbditos del Reino de España, y votan al Presidente del Gobierno de España, a pesar de que hayan votado a otro candidato, señor Rajoy.
Y si se decide optar por la legalidad, como quiere dar a entender, ni Amaiur ni UPyD deberían tener grupo parlamentario, porque, lo que han hecho en el Congreso induce a sospechar que sus decisiones políticas estarán basadas en: todo para los amigos y al enemigo ni agua. Tal vez, digo, tal vez, cuando se trate de privatizaciones tendremos que sospechar que se aplicará el mismo rasero.
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