Una de fusiones: A3 y LaSexta anuncian su compromiso. El grupo Planeta está a punto de cerrar un acuerdo con LaSexta para fusionarse. Así, después de la unión de Cuatro y Tele5, el monopolio de la información televisiva española estará en manos de la derecha, la derecha y los Gobiernos Central y Autonómicos (de derechas), ayudados por las TDT (ultraderecha). Menudo panorama de actualidad nos espera. Si hoy en día resulta prácticamente imposible encontrar un noticiario veraz e independiente, dentro de unos meses será misión imposible.
Pero, he aquí que los nuevos amos de la cosa televisiva pretenden mantener en su parrilla televisiva aquellos programas considerados de izquierdas para no perder los espectadores que comulgan con ese ideario (cada vez menos, la verdad). Y si lo hacen, no es por que piensen que todas las ideas tienen cabida dentro de la información y el entretenimiento, si no porque entienden que erradicándolos de un plumazo ponen en peligro los índices de audiencia y, lo que es mucho más doloroso, posibles ingresos procedentes de la publicidad.
El dinero es lo que tiene, carece de ideología. Con tal de incrementar el capital no importa mantener en pantalla unos cuantos programas críticos, porque dispondrán de muchas horas de programación para lavar el cerebro a quienes permanezcan fieles a LaSexta gracias a esos programas. Y mientras ellos se forran a nuestra costa, nosotros seguiremos tragándonos programas basura, tertulias indigestas, películas violentas y noticiarios terroríficos que tratarán de asustarnos con el futuro que nos aguarda si no sucumbimos a las presiones, y reescribiendo la historia, porque ya se sabe que la historia la escriben los vencedores y no es de recibo que el inculto populacho se cuestione por qué la derecha más reaccionaria de Europa gobierna con sus votos.
Pero, he aquí que los nuevos amos de la cosa televisiva pretenden mantener en su parrilla televisiva aquellos programas considerados de izquierdas para no perder los espectadores que comulgan con ese ideario (cada vez menos, la verdad). Y si lo hacen, no es por que piensen que todas las ideas tienen cabida dentro de la información y el entretenimiento, si no porque entienden que erradicándolos de un plumazo ponen en peligro los índices de audiencia y, lo que es mucho más doloroso, posibles ingresos procedentes de la publicidad.
El dinero es lo que tiene, carece de ideología. Con tal de incrementar el capital no importa mantener en pantalla unos cuantos programas críticos, porque dispondrán de muchas horas de programación para lavar el cerebro a quienes permanezcan fieles a LaSexta gracias a esos programas. Y mientras ellos se forran a nuestra costa, nosotros seguiremos tragándonos programas basura, tertulias indigestas, películas violentas y noticiarios terroríficos que tratarán de asustarnos con el futuro que nos aguarda si no sucumbimos a las presiones, y reescribiendo la historia, porque ya se sabe que la historia la escriben los vencedores y no es de recibo que el inculto populacho se cuestione por qué la derecha más reaccionaria de Europa gobierna con sus votos.
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