Este país, cada día que pasa, se parece más al camarote de los hermanos Marx. Cada día que pasa entran nuevos bucaneros en acción. Cuando no se llevan el dinero público, los granujas que lo administran, se espían entre ellos para saber cuánto y de qué manera se lo apropian. Y todos, absolutamente todos, cuando les pillan con las manos en la masa, niegan la evidencia y disparan contra el mensajero. La culpa de la corrupción galopante no es de los chorizos que roban a manos llenas, todo es consecuencia de una insidiosa campaña contra España, Cataluña o el gobierno de turno. ¿No les suena al socorrido contubernio judeomasónico de Franco contra huelguistas y manifestantes?
Método 3, la agencia de detectives, parece haber elaborado cientos de expedientes, sobre políticos y personas públicas, en su larga trayectoria. Expedientes que, al parecer, pueden estar buscando el mejor postor, ya que, en tiempos de crisis, los mejor posicionados siempre sacan más provecho. La información es poder, y así lo entienden nuestros políticos, que no han puesto reparos, supuestamente, a utilizar los servicios de la agencia.
La señora Camacho ha levantado la veda del dosier con el asunto de la ex novia de uno de los vástagos de President por antonomasia, Jordi Pujol. Lo peor del caso, no es que los hechos se remonten a dos o tres años atrás, con ser grave el que no lo haya denunciado hasta ahora, lo peor, como apuntan los detectives encargados de las grabaciones, es que, parece ser que fue ella misma quien encargó el trabajito, y ahora, indignada por lo trascendente del caso, amenaza con querellarse si aparece la transcripción de las grabaciones. Si lo hizo o lo supo hace tiempo, y no lo denunció, acabó siendo encubridora de un delito. Un delito no muy perseguido, ni penado en España, el de evasión de capitales, y si lo silenció para obtener beneficios públicos de vergüenzas privadas, para ella o el PPC, y lo denuncia ahora para fustigar la deriva nacionalista de CiU, al de encubrimiento, deberíamos añadir el de fraude electoral.
La presión de los dosiers ya la utilizó, con relativo éxito, el financiero Javier de la Rosa, en los 80, antes de terminar encerrado en la Modelo por apropiación indebida de 500 millones, de los de la época, de KIO. De la Rosa fue una de las estrellas de las finanzas en la época del President por antonomasia, Jordi Pujol. Lo cual quiere decir que continúan las chapuzas de Pepe Gotera y Otilio, para escarnio de nuestro denodados administradores.
El lío de las escuchas ilegales, como el de la financiación ilegal de los partidos, terminará olvidándose por la aparición de escándalos más perversos y de mayor enjundia, no lo duden. Mientras nuestros periódicos no se decidan a informar con veracidad, en lugar de posicionarse a un lado u otro del espectro político, no cambiará nada. ¿Por qué nuestros plumillas y contertulios no dicen nada sobre el milagro islandés? ¿Por qué se empeñan en asustarnos con nuevos y novedosos atracos a la hacienda pública en lugar de contarnos cómo los islandeses han salido de la crisis? El Informe sobre la información, de Manuel Vazquez Montalban, escrito en 1963, ya adelantaba que los periodistas responden a los intereses de la empresa que les paga, no a la veracidad de la noticia. Todo es del color del cristal con que se mire.
El lío de las escuchas ilegales, como el de la financiación ilegal de los partidos, terminará olvidándose por la aparición de escándalos más perversos y de mayor enjundia, no lo duden. Mientras nuestros periódicos no se decidan a informar con veracidad, en lugar de posicionarse a un lado u otro del espectro político, no cambiará nada. ¿Por qué nuestros plumillas y contertulios no dicen nada sobre el milagro islandés? ¿Por qué se empeñan en asustarnos con nuevos y novedosos atracos a la hacienda pública en lugar de contarnos cómo los islandeses han salido de la crisis? El Informe sobre la información, de Manuel Vazquez Montalban, escrito en 1963, ya adelantaba que los periodistas responden a los intereses de la empresa que les paga, no a la veracidad de la noticia. Todo es del color del cristal con que se mire.
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