Si se confirma lo denunciado por la revista alemana Der Spiegel, y recogido por La Vanguardia, el día 8 de enero de 2013, sobre el saqueo del fondo de reserva de las pensiones para evitar el rescate español, estaríamos ante un verdadero expolio de los intereses generales.
La derecha española, como todas las derechas, tiene tendencia a rasgarse las vestiduras frente a cualquier manifestación contraria a sus creencias, pero es muy laxa en los asuntos que conciernen al dinero, sobre todo si es público. Ya con el anterior gobierno del PP, el presidido por JM Aznar, se vendieron, mejor dicho, se regalaron, TODAS las empresas públicas, tanto las que obtenían beneficios como las que producían pérdidas, en aras de mejorar la cuentas públicas, perdiendo unos ingresos que, tal vez, con la crisis actual, habrían contribuído a mantener ciertas ayudas sociales. Derrochar lo ahorrado en el fondo de reserva, de ser cierto, repito, es un nuevo atentado a los intereses generales, tanto de quienes dependen de las pensiones como de los que dependerán en el futuro. Pan para hoy y hambre para mañana, sólo que mañana, seguramente, ellos no estarán al frente del gobierno.
Los administradores son elegidos para gestionar los recursos nacionales, no para dilapidarlos. Por lo que parece, nuestra derechona, demasiado servil con los poderosos, lo fue Aznar con la guerra del golfo respecto de Bush y lo es Rajoy respecto de Merkel, y envalentonada con los débiles, recordemos Perejil, y los recortes en materia social llevados a cabo durante el último año, no tiene reparos en vender el país que tanto dice amar a un módico precio a los especuladores nacionales o internacionales.
¿Por qué no se pone freno a los defraudadores? ¿Por qué se permite a las multinacionales cotizar en paraísos fiscales? ¿Qué nos importa que Amancio Ortega sea la tercera fortuna mundial? ¿Por qué no nos dicen cómo ha conseguido tanto dinero el creador de Zara? ¿Por qué ahora Bárcenas, considerado el gran Ali Babá, recibe todos los desprecios informativos, y se olvidan de los 40 ladrones que le ayudaron? ¿Sólo Urdangarín dilapidó el dinero público?
Dinero hay, de hecho no ha desaparecido de la faz de la tierra, sólo ha recalado en los bolsillos adecuados, bolsillos que no pagan impuestos porque los gobiernos, central y autonómicos, les hacen leyes a medida, mientras a los ciudadanos nos suben cada vez más el tanto por ciento que debemos aportar a las arcas públicas para seguir manteniendo un sistema cada día más represivo. Simplemente rectificando la fiscalidad, y haciendo cumplir la legislación tributaria, dicen los expertos, el Estado podría recaudar entre 70 y 90.000 millones de Euros. Y eso no se hace porque, quienes debería pagar, son los amos de los que deberían reformar las leyes.
La democracia es el mejor de los sistemas imperfectos. Pero, tal vez vaya siendo hora de plantearnos por qué debemos seguir manteniendo un sistema que nos asfixia. Teóricamente la soberanía reside en el pueblo, aunque últimamente parece residir en Bruselas y Berlín más que en Madrid.
Los administradores son elegidos para gestionar los recursos nacionales, no para dilapidarlos. Por lo que parece, nuestra derechona, demasiado servil con los poderosos, lo fue Aznar con la guerra del golfo respecto de Bush y lo es Rajoy respecto de Merkel, y envalentonada con los débiles, recordemos Perejil, y los recortes en materia social llevados a cabo durante el último año, no tiene reparos en vender el país que tanto dice amar a un módico precio a los especuladores nacionales o internacionales.
¿Por qué no se pone freno a los defraudadores? ¿Por qué se permite a las multinacionales cotizar en paraísos fiscales? ¿Qué nos importa que Amancio Ortega sea la tercera fortuna mundial? ¿Por qué no nos dicen cómo ha conseguido tanto dinero el creador de Zara? ¿Por qué ahora Bárcenas, considerado el gran Ali Babá, recibe todos los desprecios informativos, y se olvidan de los 40 ladrones que le ayudaron? ¿Sólo Urdangarín dilapidó el dinero público?
Dinero hay, de hecho no ha desaparecido de la faz de la tierra, sólo ha recalado en los bolsillos adecuados, bolsillos que no pagan impuestos porque los gobiernos, central y autonómicos, les hacen leyes a medida, mientras a los ciudadanos nos suben cada vez más el tanto por ciento que debemos aportar a las arcas públicas para seguir manteniendo un sistema cada día más represivo. Simplemente rectificando la fiscalidad, y haciendo cumplir la legislación tributaria, dicen los expertos, el Estado podría recaudar entre 70 y 90.000 millones de Euros. Y eso no se hace porque, quienes debería pagar, son los amos de los que deberían reformar las leyes.
La democracia es el mejor de los sistemas imperfectos. Pero, tal vez vaya siendo hora de plantearnos por qué debemos seguir manteniendo un sistema que nos asfixia. Teóricamente la soberanía reside en el pueblo, aunque últimamente parece residir en Bruselas y Berlín más que en Madrid.
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