Charlas en el cerrillo quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos interesados en la palabra escrita. Aquí tendrán cabida ideas, pensamientos, opiniones, anécdotas y relatos. Porque muchas veces las ideas más acertadas, los pensamientos más ingeniosos, las opiniones más certeras y las anécdotas más divertidas acaban perdiéndose por no tener un foro donde ponerse negro sobre blanco. También los relatos, cuando no se dispone de editor, terminan arrinconados en un cajón, razón por la cual muchas buenas historias jamás serán leídas.

sábado, 9 de marzo de 2013

Cabezas de turco

Tengo la sensación que los casos Urdangarín y Bárcenas esconden mucho más de lo que nos están enseñando. De hecho, todos los casos de corrupción descubiertos hasta el momento han demostrado que, detrás de los personajes que aparecen en primer plano, se esconden muchos colaboradores necesarios.
Los medios de (des)información clásicos intentan hacernos creer que los 38 millones de euros escondidos por Bárcenas en Suiza son el botín de un ladrón. O sea, durante más de 20 años, don Luis, ha estado robándole dinero al PP a manos llenas, y nadie se ha dado cuenta. Como si eso fuera posible. Nadie parece querer saber la procedencia de tanto dinero. Los tertulianos, que le acusan de ladrón sin miramientos, no se escandalizan porque ese dinero, supongamos que un porcentaje de lo recibido por el partido en concepto de..., digamos aportaciones voluntarias, de haber robado la totalidad, o un porcentaje importante, habría llamado la atención y se habrían percatado de inmediato que les estaban robando, porque era un dinero destinado a engrosar las cuentas del PP de manera, como mínimo, poco transparente. Ese es el meollo de la cuestión, un meollo que a nadie parece interesar, ¿por qué? Porque estigmatizando y demonizando a don Luis Bárcenas, y colocándole en el ojo del huracán, desvían la atención del verdadero punto de interés: la financiación ilegal.
Pascual Maragall, ex president de la Generalitat catalana, se lo criticó a CiU en una de sus primeras sesiones en el Parlament, ya como President: su problema es el 3%. Y por esa frase tan demoledora al final tuvo que pedir disculpas, pero a buen entendedor, pocas palabras bastan.
Con el duque (em)Palma(do) tres cuartos de lo mismo. El niño guapete y deportista, que enamoró a la Infanta, y a la casa Real entera antes de caer en desgracia, salió más avaricioso de lo recomendable y, utilizando el nombre del suegro en vano, consiguió pingües beneficios. Ahora todo el país le recrimina el enriquecimiento, los medios le persiguen y la Casa Real le retira de su página Web, como si negando su existencia acabara el problema, no importa que cada nuevo día incluyan nuevos personajes, muy próximos a la corona, en la investigación judicial. Y no parece casual.
No. Estos dos sólo no. Estos son quienes van a pagar el pato. Posiblemente terminen pisando alguna cárcel, por poco tiempo, eso sí; pero ellos solos no han sido, de eso no cabe la menor duda. Ellos estaban ahí y han sacado tajada, que tontos no son. Pero el problema no son sólo ellos. El problema es más grave de lo que aparenta, porque ahora mismo, cuando se levanta una piedra, sea donde sea, sale mierda. El dinero público no es de nadie, dijo la ex ministra de cultura con el PSOE Carmen Calvo, y por eso lo dilapidan a manos llenas porque, si se acaba, suben el IVA y vuelve a manar.  
Por lo mismo se pegan con quien haga falta para alcanzar el poder, desde la cima se divisa mucho mejor el horizonte económico del ayuntamiento, la comunidad o la nación. Así no es de extrañar que, en Ponferrada, el PSOE se apoye en el voto de Ismael Álvarez, el lechero, condenado por acoso en el caso Nevenka, para desbancar de la alcaldía al PP. 
Si en el frontispicio de las casas cuartel de la Guardia Civil podemos leer: todo por la patria, en las instituciones públicas debería lucir otro similar: todo por la pasta.

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