Las mentiras continúan. Hubo quien albergó la esperanza de que la reunión entre Gobierno y oposición iba a solventar el problema de los desahucios, sin embargo no sólo no llegaron a ningún acuerdo, sino que han conseguido la opinión unánime de todos: es otra nueva mentira. Porque no se terminan los desahucios, ni los incrementos de la deuda por los intereses, ni siquiera se paraliza el lanzamiento, simplemente se aplaza dos años. ¿Por qué no se acepta la dación en pago de la deuda? Dicen que por la presión de la banca. Pero bueno, si ya les estamos pagando la crisis en la que nos han metido por su avaricia, qué más quieren, ¿todo? Claro que, con los políticos que tenemos, todos ellos deudores de la banca, por la de préstamos que les han condonado, no es de extrañar que no quieran privar a sus amos de los privilegios que han acumulado a lo largo de los años.
Se necesita, y con urgencia, una regeneración de la clase política. No hace falta que sean honrados, sólo que pongan freno a su amor al dinero. Aquí hay suficiente para todos si se distribuye con cierta equidad, no hace falta que se reparta a partes iguales, sería aceptable, incluso que se hiciera proporcionalmente, pero lo que resulta inaceptable es que quieran apoderarse de todo. A eso hay que ponerle freno. Y, si nuestros representantes en el Gobierno no están por la labor, ni la oposición tampoco, tal vez vamos a tener que plantearnos una solución diferente. Cuál sea la solución dependerá de la opinión de la mayoría.
Pues no va la ex-Ministra de Vivienda (@matrujil) con Zapatero y se descuelga con un twuit donde exhorta a los endeudados a que paguen sus deudas. Qué más quisieran ellos que cumplir con sus compromisos para no verse durmiendo bajo un puente, o en un cajero automático. Los políticos, como las piedras, no tienen alma, y se les nota cuando abandonan los cargos públicos para encaramarse al consejo de administración de alguna empresa privada, a la que ya favorecieron desde el despacho oficial, como también se les nota a micrófono abierto cuando dicen lo que nunca dirían si supieran que les iba a escuchar alguien más que el interlocutor que les ríe la gracia. Sin alma, y sin corazón, no tienen problemas en mentir a sus votantes, porque saben que los fieles se lo perdonarán todo, y los demás nunca les van a votar. Así nos luce el pelo.
Con políticos como estos, poco futuro nos espera. Ni la izquierda, ni la derecha, si es que existen como tales, van a solucionar el problema. Seguirán poniendo parches para hacernos creer que actúan y resuelven, todo mentira. Seguirán obedeciendo a la voz de su ama que, desde Berlín, reclamará severos ajustes y más austeridad hasta que la Gran Alemania recupere la plusvalía de las inversiones realizadas en el extranjero. Mientras los griegos seguirán esperando las indemnizaciones pendientes desde el año 1945 y empobreciéndose porque no pueden hacer frente a las deudas contraídas en la última década.
El mundo es de los ricos, y de los espabilados. ¿Que no?
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