Charlas en el cerrillo quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos interesados en la palabra escrita. Aquí tendrán cabida ideas, pensamientos, opiniones, anécdotas y relatos. Porque muchas veces las ideas más acertadas, los pensamientos más ingeniosos, las opiniones más certeras y las anécdotas más divertidas acaban perdiéndose por no tener un foro donde ponerse negro sobre blanco. También los relatos, cuando no se dispone de editor, terminan arrinconados en un cajón, razón por la cual muchas buenas historias jamás serán leídas.

domingo, 15 de enero de 2012

Bucaneros


De que los banqueros son descendientes directos de los bucaneros no cabe la menor duda.  Desde que el Banco Central Europeo se dedica a repartir miles de millones de Euros a los Bancos al 1% de interés, éstos los utilizan para comprar deuda de los países, propios o ajenos, nada menos que al 3%. Comprar dinero barato para invertirlo en productos de bajo riesgo y alta rentabilidad puede que no sea delito, pero es inmoral cuando lo hacen con los mismos dineros públicos con los que los contribuyentes contribuimos a sufragar la crisis.  Resulta inaceptable tanta desvergüenza cuando a los ciudadanos se nos pide un gran esfuerzo económico comprobar que los bancos utilizan nuestra debilidad para enriquecerse más todavía.
Claro que la culpa no es solo suya, nuestros gobiernos, empezando por el europeo y terminando por el municipal son los verdaderos culpables del expolio que se está produciendo en las arcas generales, por no legislar contra la práctica bancaria del "carry trade" o, cuando menos, penalizar ese tipo de actuaciones en aquellos bancos que hayan recibido dinero público.  En anteriores crisis, cuando faltaba dinero, los gobiernos de turno ponían en marcha la máquina de hacer billetes acción que, aunque propiciaba la especulación, finalizaba en manos de los ciudadanos; ahora, con la excusa de la crisis, el dinero se otorga a las instituciones financieras, léase bancos, para que éstos la repartan en forma de créditos, sin embargo en vez de utilizar el dinero prestado para ayudar a la economía nacional lo utilizan para el lucro personal.  Craso error, han puesto a vigilar la caja de caudales a Alí Babá y los cuarenta ladrones, así no vamos a ir muy lejos.  A ese desatino de nuestros gobernantes debemos sumar la sensación de corrupción generalizada que rezuma este país por los cuatro costados.  Representantes municipales, autonómicos, centrales y reales han metido la mano en la caja en algún momento de su gestión, el despilfarro ha sido generalizado durante años en todo el espectro político y ahora piden que nos apretemos el cinturón porque el sistema se hunde.
En todo caso, resulta doloroso, cuando no esperpéntico, que todo el esfuerzo económico para salir de la crisis se les demande a los contribuyentes, mientras que los causantes de la misma reciben ayudas estatales sin contraprestaciones de ningún tipo.  Posiblemente la bancarrota de algunas instituciones financieras podría acabar con el sistema económico que conocemos, pero salvarlas a cualquier precio va a contribuir a la quiebra de muchas economías familiares que difícilmente superarán la depresión que se avecina.
Hemos votado hace apenas dos meses y hemos decidido el gobierno que queremos pero tal vez debamos recapacitar, todos, y pensar si la actual deriva económica es la que va a llevarnos a buen puerto.

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