Charlas en el cerrillo quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos interesados en la palabra escrita. Aquí tendrán cabida ideas, pensamientos, opiniones, anécdotas y relatos. Porque muchas veces las ideas más acertadas, los pensamientos más ingeniosos, las opiniones más certeras y las anécdotas más divertidas acaban perdiéndose por no tener un foro donde ponerse negro sobre blanco. También los relatos, cuando no se dispone de editor, terminan arrinconados en un cajón, razón por la cual muchas buenas historias jamás serán leídas.

domingo, 10 de marzo de 2013

Ibarra desbarra

El ex presidente de Extremadura, Rodriguez Ibarra, nunca se ha caracterizado por su diplomacia ni por la templanza en sus declaraciones públicas, ni lo hizo cuando presidía la Comunidad Autónoma ni ahora desde su retiro.
Comparar al President de la Generalitat con Hitler y Mussolini ha sido otra gran boutade, a las que tan acostumbrados nos tenía cuando ejercía la presidencia. Para decir tonterías lo mejor es permanecer callados y escuchar a los que saben. 
Que la declaración de soberanía catalana escuece en el resto de pueblos de España excepto, posiblemente, el País Vasco, no es ninguna novedad. Pero no pueden sacarse las cosas de madre, ni insultar gratuitamente. Artur Mas nada tiene que ver con dos de los fascistas, junto con Franco, más sanguinarios del siglo XX. Primero porque ha sido elegido democráticamente y segundo porque, que se sepa, en Cataluña no se detiene a nadie por sus ideas políticas, ni se le envía a campos de exterminio. Tampoco es de recibo la comparación con Milosevic que lanza el diputado Tardá contra el profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. La escalada en las declaraciones de personajes públicos de uno y otro lado del Ebro no lleva al diálogo precisamente ni, mucho menos, al entendimiento.
España, como nación es un invento de finales del siglo XV, hasta entonces, los diferentes reinos y condados se aliaron y guerrearon entre sí para conseguir le hegemonía. La unión que siguió al matrimonio de Isabel y Fernando, y la posterior victoria sobre el reino árabe de Granada, forzó la unión política, que no social, del Reino de España. Aunque con tensiones, cuya máxima expresión fue la guerra de sucesión de (1701-1713) entre los Habsburgo y los Borbones, donde los imperios francés y austriaco se jugaron la supremacía en Europa, y donde la corona de Castilla apoyó el bando de Felipe V Borbón con su sistema centralista y absolutista de gobierno, y la de Aragón se situó junto al Archiduque Carlos de Habsburgo que había ofrecido mantener el sistema foral y federal. El resultado de la contienda fue el que fue, y todavía sufrimos las consecuencias. 
Ahora, cuatrocientos años después, alguien se plantea romper la alianza y está tan legitimado como los que pretenden continuar con la unión. Ni más ni menos. Pero debe hacerlo a través del diálogo, y por métodos pacíficos y democráticos, nunca con la descalificación y el exabrupto. Que sean, esta vez sí, las urnas las que decidan. Que se exprese el pueblo y decida. Pero que lo haga en libertad y con pleno conocimiento, que no lo haga por seguir a unos políticos que utilizan la independencia nacional como antídoto de su impotencia como dirigentes. La actual situación de crisis es el mejor caldo de cultivo para la xenofobia y el racismo, para culpar a los extranjeros, provengan de donde provengan, de los males de la sociedad, como si los autóctonos fueran completamente inocentes del desastre en el que estamos inmersos.
Es fundamental respetar las ideas de quienes piensan diferente. Por eso, Rodríguez Ibarra, Tardá y todos los que utilizan el insulto como argumento, pensar lo que vais a decir antes de abrir la boca. Para decir tonterías, no rompáis el silencio.

sábado, 9 de marzo de 2013

Cabezas de turco

Tengo la sensación que los casos Urdangarín y Bárcenas esconden mucho más de lo que nos están enseñando. De hecho, todos los casos de corrupción descubiertos hasta el momento han demostrado que, detrás de los personajes que aparecen en primer plano, se esconden muchos colaboradores necesarios.
Los medios de (des)información clásicos intentan hacernos creer que los 38 millones de euros escondidos por Bárcenas en Suiza son el botín de un ladrón. O sea, durante más de 20 años, don Luis, ha estado robándole dinero al PP a manos llenas, y nadie se ha dado cuenta. Como si eso fuera posible. Nadie parece querer saber la procedencia de tanto dinero. Los tertulianos, que le acusan de ladrón sin miramientos, no se escandalizan porque ese dinero, supongamos que un porcentaje de lo recibido por el partido en concepto de..., digamos aportaciones voluntarias, de haber robado la totalidad, o un porcentaje importante, habría llamado la atención y se habrían percatado de inmediato que les estaban robando, porque era un dinero destinado a engrosar las cuentas del PP de manera, como mínimo, poco transparente. Ese es el meollo de la cuestión, un meollo que a nadie parece interesar, ¿por qué? Porque estigmatizando y demonizando a don Luis Bárcenas, y colocándole en el ojo del huracán, desvían la atención del verdadero punto de interés: la financiación ilegal.
Pascual Maragall, ex president de la Generalitat catalana, se lo criticó a CiU en una de sus primeras sesiones en el Parlament, ya como President: su problema es el 3%. Y por esa frase tan demoledora al final tuvo que pedir disculpas, pero a buen entendedor, pocas palabras bastan.
Con el duque (em)Palma(do) tres cuartos de lo mismo. El niño guapete y deportista, que enamoró a la Infanta, y a la casa Real entera antes de caer en desgracia, salió más avaricioso de lo recomendable y, utilizando el nombre del suegro en vano, consiguió pingües beneficios. Ahora todo el país le recrimina el enriquecimiento, los medios le persiguen y la Casa Real le retira de su página Web, como si negando su existencia acabara el problema, no importa que cada nuevo día incluyan nuevos personajes, muy próximos a la corona, en la investigación judicial. Y no parece casual.
No. Estos dos sólo no. Estos son quienes van a pagar el pato. Posiblemente terminen pisando alguna cárcel, por poco tiempo, eso sí; pero ellos solos no han sido, de eso no cabe la menor duda. Ellos estaban ahí y han sacado tajada, que tontos no son. Pero el problema no son sólo ellos. El problema es más grave de lo que aparenta, porque ahora mismo, cuando se levanta una piedra, sea donde sea, sale mierda. El dinero público no es de nadie, dijo la ex ministra de cultura con el PSOE Carmen Calvo, y por eso lo dilapidan a manos llenas porque, si se acaba, suben el IVA y vuelve a manar.  
Por lo mismo se pegan con quien haga falta para alcanzar el poder, desde la cima se divisa mucho mejor el horizonte económico del ayuntamiento, la comunidad o la nación. Así no es de extrañar que, en Ponferrada, el PSOE se apoye en el voto de Ismael Álvarez, el lechero, condenado por acoso en el caso Nevenka, para desbancar de la alcaldía al PP. 
Si en el frontispicio de las casas cuartel de la Guardia Civil podemos leer: todo por la patria, en las instituciones públicas debería lucir otro similar: todo por la pasta.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Chávez

Ya se ha callado, Majestad.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, murió ayer después de días de agonía. Fue un hombre controvertido y superlativo en sus formas y, aunque la derecha venezolana e internacional echara peste con sólo escuchar su nombre, dio esperanza a los que nada tienen. Fue el primer cholo que se preocupó de los indígenas americanos, enfrentándose a la oligarquía que, desde la independencia, siempre había regido el destino de Venezuela. Se enfrentó a gringos y europeos por igual para defender lo suyo, se asoció con los países más pobres del continente y sostuvo, con su petróleo a cambio de médicos y otros técnicos, al régimen comunista cubano, la otra piedra en el zapato del liberalismo.
Podemos criticar su aparición en la escena política venezolana, su populismo o su forma de aleccionar a todo un pueblo con su programa radiofónico: Aló Presidente, pero no cabe la menor duda que, entre los venezolanos más desfavorecidos, los que viven en las villa miseria que rodean Caracas, levantaba tantas pasiones como odio en los barrios burgueses porque, por primera vez, los parias venezolanos tenían acceso a servicios tan esenciales como la educación y la sanidad.
Tuvo la osadía de presentarse en la ONU y expresar en voz alta lo que muchos otros dirigentes pensaban, que el Presidente de EE.UU., George Bush jr, era el mismísimo diablo; con el rey de España, que llegó a perder las formas y le mandó callar, como si de un niño díscolo se tratara, y de formar una alianza americana con presidentes indígenas y otros de tendencias socializantes y, claro, eso no gustó nada en las cancillerías del mundo opulento, más interesadas en la política del palo y la zanahoria: buenas palabras y malas formas.
A los europeos nos han machacado con la idea de que era un dictador y un extremista peligroso, tal vez lo fuera, pero miró, aunque lo hiciera de reojo, más a quien más lo necesitaba. Puede que su política económica fuera un desastre y produjera un mayor déficit, pero trató de repartir más equitativamente los beneficios en un país tan rico como Venezuela que, según dicen, nada sobre una balsa de petróleo.
Ahora se abre la incógnita sobre el futuro de los venezolanos, a quienes lo único que les deseo es que les acompañe el espíritu de  Chávez, Q.D.E.P.

Iniquitas, iniquitatis

Si se confirma lo denunciado por la revista alemana Der Spiegel, y recogido por La Vanguardia, el día 8 de enero de 2013, sobre el saqueo del fondo de reserva de las pensiones para evitar el rescate español, estaríamos ante un verdadero expolio de los intereses generales.
La derecha española, como todas las derechas, tiene tendencia a rasgarse las vestiduras frente a cualquier manifestación contraria a sus creencias, pero es muy laxa en los asuntos que conciernen al dinero, sobre todo si es público. Ya con el anterior gobierno del PP, el presidido por JM Aznar, se vendieron, mejor dicho, se regalaron, TODAS las empresas públicas, tanto las que obtenían beneficios como las que producían pérdidas, en aras de mejorar la cuentas públicas, perdiendo unos ingresos que, tal vez, con la crisis actual, habrían contribuído a mantener ciertas ayudas sociales. Derrochar lo ahorrado en el fondo de reserva, de ser cierto, repito, es un nuevo atentado a los intereses generales, tanto de quienes dependen de las pensiones como de los que dependerán en el futuro. Pan para hoy y hambre para mañana, sólo que mañana, seguramente, ellos no estarán al frente del gobierno. 
Los administradores son elegidos para gestionar los recursos nacionales, no para dilapidarlos. Por lo que parece, nuestra derechona, demasiado servil con los poderosos, lo fue Aznar con la guerra del golfo respecto de Bush y lo es Rajoy respecto de Merkel, y envalentonada con los débiles, recordemos Perejil, y los recortes en materia social llevados a cabo durante el último año, no tiene reparos en vender el país que tanto dice amar a un módico precio a los especuladores nacionales o internacionales.
¿Por qué no se pone freno a los defraudadores? ¿Por qué se permite a las multinacionales cotizar en paraísos fiscales? ¿Qué nos importa que Amancio Ortega sea la tercera fortuna mundial? ¿Por qué no nos dicen cómo ha conseguido tanto dinero el creador de Zara? ¿Por qué ahora Bárcenas, considerado el gran Ali Babá, recibe todos los desprecios informativos, y se olvidan de los 40 ladrones que le ayudaron? ¿Sólo Urdangarín dilapidó el dinero público? 
Dinero hay, de hecho no ha desaparecido de la faz de la tierra, sólo ha recalado en los bolsillos adecuados, bolsillos que no pagan impuestos porque los gobiernos, central y autonómicos, les hacen leyes a medida, mientras a los ciudadanos nos suben cada vez más el tanto por ciento que debemos aportar a las arcas públicas para seguir manteniendo un sistema cada día más represivo. Simplemente rectificando la fiscalidad, y haciendo cumplir la legislación tributaria, dicen los expertos, el Estado podría recaudar entre 70 y 90.000 millones de Euros. Y eso no se hace porque, quienes debería pagar, son los amos de los que deberían reformar las leyes.
La democracia es el mejor de los sistemas imperfectos. Pero, tal vez vaya siendo hora de plantearnos por qué debemos seguir manteniendo un sistema que nos asfixia. Teóricamente la soberanía reside en el pueblo, aunque últimamente parece residir en Bruselas y Berlín más que en Madrid. 

martes, 5 de marzo de 2013

Superagente 86

Este país, cada día que pasa, se parece más al camarote de los hermanos Marx. Cada día que pasa entran nuevos bucaneros en acción. Cuando no se llevan el dinero público, los granujas que lo administran, se espían entre ellos para saber  cuánto y de qué manera se lo apropian. Y todos, absolutamente todos, cuando les pillan con las manos en la masa, niegan la evidencia y disparan contra el mensajero. La culpa de la corrupción galopante no es de los chorizos que roban a manos llenas, todo es consecuencia de una insidiosa campaña contra España, Cataluña o el gobierno de turno. ¿No les suena al socorrido contubernio judeomasónico de Franco contra huelguistas y manifestantes?
Método 3, la agencia de detectives, parece haber elaborado cientos de expedientes, sobre políticos y personas públicas, en su larga trayectoria. Expedientes que, al parecer, pueden estar buscando el mejor postor, ya que, en tiempos de crisis, los mejor posicionados siempre sacan más provecho. La información es poder, y así lo entienden nuestros políticos, que no han puesto reparos, supuestamente, a utilizar los servicios de la agencia.
La señora Camacho ha levantado la veda del dosier con el asunto de la ex novia de uno de los vástagos de President por antonomasia, Jordi Pujol. Lo peor del caso, no es que los hechos se remonten a dos o tres años atrás, con ser grave el que no lo haya denunciado hasta ahora, lo peor, como apuntan los detectives encargados de las grabaciones, es que, parece ser que fue ella misma quien encargó el trabajito, y ahora, indignada por lo trascendente del caso, amenaza con querellarse si aparece la transcripción de las grabaciones. Si lo hizo o lo supo hace tiempo, y no lo denunció, acabó siendo encubridora de un delito. Un delito no muy perseguido, ni penado en España, el de evasión de capitales, y si lo silenció para obtener beneficios públicos de vergüenzas privadas, para ella o el PPC, y lo denuncia ahora para fustigar la deriva nacionalista de CiU, al de encubrimiento, deberíamos añadir el de fraude electoral.
La presión de los dosiers ya la utilizó, con relativo éxito, el financiero Javier de la Rosa, en los 80, antes de terminar encerrado en la Modelo por apropiación indebida de 500 millones, de los de la época, de KIO. De la Rosa fue una de las estrellas de las finanzas en la época del President por antonomasia, Jordi Pujol. Lo cual quiere decir que continúan las chapuzas de Pepe Gotera y Otilio, para escarnio de nuestro denodados administradores.
El lío de las escuchas ilegales, como el de la financiación ilegal de los partidos, terminará olvidándose por la aparición de escándalos más perversos y de mayor enjundia, no lo duden. Mientras nuestros periódicos no se decidan a informar con veracidad, en lugar de posicionarse a un lado u otro del espectro político, no cambiará nada. ¿Por qué nuestros plumillas y contertulios no dicen nada sobre el milagro islandés? ¿Por qué se empeñan en asustarnos con nuevos y novedosos atracos a la hacienda pública en lugar de contarnos cómo los islandeses han salido de la crisis? El Informe sobre la información, de Manuel Vazquez Montalban, escrito en 1963, ya adelantaba que los periodistas responden a los intereses de la empresa que les paga, no a la veracidad de la noticia. Todo es del color del cristal con que se mire.

sábado, 16 de febrero de 2013

Paniaguados

Políticos y paniaguados verborreicos es lo que sobra en este país. Frente a un micrófono, cualquier indocumentado pronuncia improperios, infundios y sandeces sin fin. Ahí tenemos al presidente de la CEOE, señor Rosell, que no cree el número de parados que arrojan las cifras oficiales y aconseja que los funcionarios dejen de acudir a sus puestos de trabajo para que no gasten teléfono ni papel; o su segundo, Arturo Fernández, a quien sus propios empleados acusan de pagarles con dinero negro; y por último políticos de uno y otro signo proponiendo nuevos recortes, precisamente ahora que han empezado a aparecer innumerables casos de malversación de fondos públicos. No, no y no. Basta ya.
Quieren hacernos creer que los culpables de la situación son quienes más la sufren, mientras políticos, banqueros y empresarios celebran la crisis amasando grandes fortunas. Por eso resulta muy apropiado, y clarificador, el libro de Owen Jones: CHAVS. La demonización de la clase obrera, editado por Capitán Swing. Aunque centrado en los acontecimientos de la Inglaterra post-tacheriana, puede fácilmente extrapolarse a Europa pero, sobre todo, a España.
La paulatina desaparición de la clase trabajadora de la escena política, hábilmente sustituida por una teórica clase media, y abandonada por los mismos partidos políticos que  nacieron en su seno, como el Partido Socialista Obrero Español, aparece como inculta, amenazadora, racista y aprovechada, de esa manera puede ser vilipendiada y acusada de todos los males que aquejan a nuestra sociedad. Son los pobres y sucios obreros, las madres solteras, los parados, los pensionistas y los enfermos quienes provocan el déficit en los sistemas de salud y pensiones. Los pobres lo son por su propia ineptitud, no porque la sociedad les aparte del acceso a los bienes de consumo, y los demás vividores y aprovechados. Así no es raro leer que el Ministro de Sanidad japonés pida a sus ancianos que se mueran pronto para no generar pérdidas al sistema de pensiones, que el Ministro portugués del mismo ramo sugiera a sus ciudadanos que no caigan enfermos, y la Ministra española de Sanidad, que no se enteraba de lo que ocurría en su propia casa, tampoco entiende que el español, que había sido uno de los sistemas sanitarios públicos más eficientes y mejor valorados a nivel mundial, debe conservarse tal y como está en beneficio de todos.
No. La crisis no la han provocado los asalariados, la han provocado los especuladores y los financieros, ayudados por la clase política, cada día más alejada de sus votantes, que antepone los intereses de la "clase media" frente a los de los trabajadores en general, los de la minoría privilegiada frente a la mayoría. Hace ya muchos años, un conocido, enfermero de profesión, negaba rotundamente su condición de obrero porque, afirmaba, él no trabajaba en una mina sino que era un profesional, por la misma época, aproximadamente, el PSOE eliminó de su ideario la referencia al marxismo. En toda Europa, los obreros están siendo estigmatizados por el simple hecho de serlo, y todos ellos pugnan por abandonar la clase más desfavorecida de la sociedad, aún a costa de perder su identidad. Se prima el individualismo por encima de la comunidad, para lo cual se vilipendia a los sindicatos, porque la fuerza de los desfavorecidos reside en su organización, y sin ella resultan más vulnerables. Cualquiera de nosotros individualmente carece de fuerza para enfrentarse a las arbitrariedades del poder, pero la suma de muchos, como ha demostrado la coordinadora anti desahucios, y la historia, puede hacer cambiar la voluntad de quienes nos gobiernan.
Y para los bocazas: ya va siendo hora de que los funcionarios y empleados públicos demuestren que, sin ellos, el país no funciona. Los políticos, banqueros y empresarios honrados, que los habrá, deberían saltar a la palestra y apartar a los conmilitones que les desprestigian de palabra, con hechos y por sus maneras de vivir. Hay que regenerar la política, sí, pero no pueden liderar esa regeneración los mismos que nos han llevado al abismo.

viernes, 1 de febrero de 2013

No me consta

Son cientos de miles las voces que reclaman elecciones anticipadas por el escándalo que supondría que los papeles, publicados por el diario El País el jueves 31.1.13, fueran verdad. Todas reclaman la dimisión de los implicados porque no se puede pedir más sacrificios a la población mientras se cobran sobresueldos millonarios.
Este último escándalo mina los cimientos de nuestra democracia. El daño moral que ha causado a las instituciones ha sido tan grave que, aunque finalmente la justicia termine lavándose las manos, como en el caso Naseiro, por ejemplo, éste gobierno debería dimitir en bloque, y dejar paso a gente que no aparezca en los "papeles", como ejemplo de honorabilidad.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que el miércoles negó en el Congreso de los Diputados el pago de sobresueldos en su partido, ha quedado retratado como uno de los favorecidos por los pagos de Bárcenas, siempre que los documentos sean verdaderos y no una burda falsificación, no puede permanecer escondido por más tiempo. Debió ser él quien descalificara la información, quien se pusiera delante de los periodistas para defender su honor y de su partido, en cuya cúpula directiva lleva más de veinte años, y demostrara su inocencia con rotundidad. Cuanto más tiempo permanezca callado, más difícil resultará demostrar que nada sabía del asunto. Si, además, persiste en no enfrentarse a las preguntas de la prensa, aún presumiendo su inocencia, sembrará más dudas de las que pretenda despejar.
Es hora de agarrar el toro por los cuernos, señor Presidente. Ya no puede argumentar que no le consta, a la vista de los documentos manuscritos, solo cabe una respuesta: NO o SI, para acto seguido depurar responsabilidades. No es posible seguir disparando contra el mensajero, ni atacando, como hace un día sí y otro también el Sr. Floriano, contra todo lo que se menea, porque a la gente le interesa la trasparencia y la honestidad, por eso demanda a sus gobernantes, como a la mujer del César, que además de honrados, lo parezcan.
De la reunión del comité ejecutivo del PP mañana pero, sobre todo, de las medidas que se adopten, y de la inmediatez de las mismas, depende la imagen que España transmita a sus socios europeos y al resto del mundo.
Por supuesto, también es el momento de la Justicia. Puede que los delitos, si lo son, o las faltas, como apuntan los expertos, hayan prescrito, pero el daño moral causado a los ciudadanos y a la propia democracia no prescribe y exige responsabilidades. Responsabilidades que no se saldan con una crisis de gobierno que se limite a cambiar unos cromos por otros, deben producirse dimisiones y multiplicarse las explicaciones porque son dos los presidentes señalados: el Presidente del Gobierno de España y la Presidenta de la Comunidad Autonómica de Castilla-La Mancha. Ambos aparecen en las anotaciones y a ninguno les constaba la existencia de sobresueldos. Si es mentira que lo expresen con rotundidad, que no se escondan tras la anunciada auditoría interna que han puesto en marcha.
La presunción de inocencia se nos supone a todos, pero cuando lo que está en juego es el futuro de nuestro sistema democrático, es importante adelantarse al dictamen judicial y mostrar las manos limpias, única forma de recuperar parte de la confianza perdida en estas últimas cuarenta y ocho horas.