Charlas en el cerrillo quiere ser un lugar de encuentro para todos aquellos interesados en la palabra escrita. Aquí tendrán cabida ideas, pensamientos, opiniones, anécdotas y relatos. Porque muchas veces las ideas más acertadas, los pensamientos más ingeniosos, las opiniones más certeras y las anécdotas más divertidas acaban perdiéndose por no tener un foro donde ponerse negro sobre blanco. También los relatos, cuando no se dispone de editor, terminan arrinconados en un cajón, razón por la cual muchas buenas historias jamás serán leídas.

jueves, 28 de marzo de 2013

Espejismo

Un aplauso precipitado.
Lo de Chipre, al final, ha sido un espejismo. Pensaba que el gobierno chipriota había elegido la opción islandesa, que su negativa a seguir los dictados de la troika era una verdadera revolución y, sin embargo, se ha quedado en un simple pataleo. El experimento les ha salido bien, una vez más al FMI, BCE y al gobierno alemán. La crisis la van a pagar los contribuyentes, en este caso quienes posean más de 100.000€, pero queda abierta la puerta para acceder a los ahorros de los que menos tienen. No hay rebelión, no hay revolución, todo sigue en orden. Habrá que esperar a la próxima. De momento las meteduras de patas de la troika nos cuestan dinero a los pobres, a los del sur, mientras que a los ricos del norte se les van llenando los bolsillos. Hasta Almunia, socialista antaño, justifica meter la mano en la caja de los contribuyentes, como si no la hubieran metido ya bastante todos estos años.
Lo dicho, un aplauso precipitado. Otra esperanza rota. Dijsselbloem barre para casa y Jörg Asmunssen también.

Escrache

No entiendo por qué los políticos, sean de PP, PSOE, o UPyD, se muestran tan indignados por la persecución a la que les somete la PAH. Hasta ahora nadie les había pedido explicaciones sobre su comportamiento en el Congreso de los Diputados, nunca antes los administrados habían presionado a sus representantes políticos para que legislaran en una dirección determinada, bueno, si, lo hacían los lobbys. Los poderosos siempre han tenido muy fácil acceso a "nuestros" representantes, y les han convencido sin demasiada dificultad para plegarse a sus intereses, generalmente contrarios a los de la mayoría. Tampoco se han mostrado muy remisos, los políticos decía, a aceptar los privilegios del cargo. ¿Cuántos han renunciado a la pensión vitalicia a la que tienen derecho tras 7 años en el Congreso? ¿Cuántos a los viajes en preferente? ¿Cuántos a las dietas, aún cuando tengan varios apartamentos en la capital del Reino? Sin embargo, ahora, cuando los ciudadanos les señalan con el dedo, no dudan en denunciarlo ante los tribunales.
Hay que estar a las duras y a las maduras, señores Diputados. 
El escrache, nombre que la PAH ha tomado prestado de las movilizaciones contra los amnistiados de la dictadura Argentina, salvando todas las distancias, y mientras no se les vaya de las manos y desemboque en violencia, es tan democrático como cualquier otra acción popular que denuncie las arbitrariedades y la mala praxis política, cuando la haya, por supuesto. 
¿Qué decir del incumplimiento sistemático de las promesas electorales? ¿Qué de los decretos ley que alteran leyes fundamentales que ni tan siquiera aparecían en los programas? ¿Qué de hacer lo contrario de lo que desearían porque lo manda la CE?  En manos de los ciudadanos sólo quedaba, hasta ahora, la protesta y el pataleo que nadie tomaba en consideración.
Comparar la campaña Stop Desahucios con la Kale Borroka y calificar a Ada Colau como pro etarra, como ha hecho la Delegada del Gobierno en Madrid, Sra. Cifuentes, es sacar las cosas de madre y un burdo intento de criminalizar a la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, esta no es una campaña contra el partido de gobierno, sino para hacer llegar a los Diputados el sentir general de los españoles en un tema tan candente como el de los desahucios. El ciudadano tiene todo el derecho del mundo a defenderse contra las arbitrariedades del poder. Si el PP se enroca en la defensa de la Banca y sigue castigando a los ciudadanos con quitas a las preferentes de hasta el 70%, recortes sociales, subidas de impuestos, reformas laborales y decretos ley para dificultar el acceso al subsidio de paro y a la jubilación, ¿qué espera? ¿Aplausos? Lo mínimo que les puede ocurrir es que les señalen por la calle, que sus vecinos y paisanos descubran que ese señor tan amable, que le hace carantoñas al bebé cuando sube en el ascensor, que regala puros sin haber casado a ningún hijo, que viste traje y corbata incluso en plena canícula, es el mismo que, sentado en su escaño, vota lo que le ordenan sin pestañear y sin cuestionarse si será bueno o malo, para quienes le han votado porque para todos los demás, ya lo dijo la hija de... Fabra, que se jodan. 
Confundirse con la multitud les ha salvado, hasta el presente, de ser abucheados en más de una ocasión, pero el anonimato se está acabando y eso les pone nerviosos. Les puede pasar como a los actores principales de éste melodrama, que sean reconocidos allá donde vayan y que las personas con las que coincidan, sus votantes, no lo olvidemos, les pidan explicaciones sobre las decisiones más polémicas. A eso no están acostumbrados, ni siquiera el Presidente del Gobierno, Sr. Rajoy, se atreve a someterse a una rueda de prensa, por miedo a perder los papeles. Lo normal es que los diputados, autonómicos y nacionales, entren y salgan de los mismos lugares que cualquiera de nosotros, simples mortales, frecuentamos y no tengan que enfrentarse a interrogatorios inoportunos, a abucheos por su mala gestión, ni a descalificaciones por visionar vídeos, o descargar juegos on-line, con la tablet que le han proporcionado nuestros impuestos.
El escrache, mientras sepa controlar a los más impulsivos y no desemboque en violencia, es una opción ciudadana más. Quien no quiera ser señalado como político, la carrera más desprestigiada desde hace años, que se dedique a la empresa privada a tiempo completo, compatibilizarla con lo público es lo que han venido haciendo, y así no ha ido.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Un fuerte aplauso

El parlamento chipriota rechaza el plan de rescate propuesto por Bruselas
Merkel, Largarde y Draghi han recibido la respuesta que se merecían. Los parlamentarios han rechazado por unanimidad (excepto los pertenecientes al partido de gobierno, Disy, que se han abstenido), la propuesta del BCE, FMI y CE para la quita del 10% a todos los depósitos bancarios, lo que en definitiva suponía abrir la puerta a tocar los ahorros de los particulares. Ese rechazo no ha desembocado para los chipriotascomo cabía suponer, en amenazas por parte de la troika, por el contrario, ésta ya ha confirmado que concederá la ayuda de 10.000 millones de € en las condiciones actuales.
Un gran triunfo para el pueblo de Chipre. Una demostración de que no todos se doblegan sin condiciones ante los deseos de los poderosos. ¡Cuánto tienen que aprender los políticos españoles! En España, desde el Ministerio que dirige Luis de Guindos, afirman que no tienen miedo a la posibilidad de un efecto contagio. ¿A qué se refieren? ¿Al contagio de la propuesta de rescate de la troika, o negarse a obedecer alguna propuesta que nos llegue desde Europa? ¿A demostrar que el gobierno de España se dirige desde la Moncloa y no desde Berlin-Bruselas? No. Desgraciadamente no ha llegado, ni se le espera, el efecto contagio.
Démosle un fuerte aplauso al pueblo chipriota, y a sus gobernantes, por haber sabido decir que no, al Banco Central Europeo, al Fondo Monetario Internacional y a la Comisión Europea, pero, sobre todo, por la lección de democracia que nos han dado, ellos han demostrado que, de verdad, la soberanía reside en el pueblo. Gracias.

martes, 19 de marzo de 2013

Chipre

¿Es el corralito chipriota un nuevo experimento sociológico?
El FMI, el BCE, pero sobre todo la sra. Merkel, han presionado al gobierno chipriota para aplicar esta vuelta de tuerca sobre la población, y no cabe la menor duda que, de la reacción de los isleños, dependerá el futuro de los países que pidan el rescate financiero.
Ni España, ni Italia pueden estar tranquilas frente al derrotero que está emprendiendo la economía europea. Hasta ahora se conformaba con recortar derechos sociales, en sanidad, educación y sueldos de los funcionarios pero, con la última vuelta de tuerca, la UE parece haber encontrado la manera más eficaz de cobrar los préstamos, retirar el dinero directamente de las cuentas corrientes de los particulares. El corralito financiero, que los economistas pensaban imposible en la zona euro, ya está aquí.
No se entiende por qué se ha inyectado más de un billón, con B de burros, de euros en los bancos durante los últimos cuatro años, para salvarlos de la quiebra, y ahora, por unos míseros 10.000 millones, entran a saco en los ahorros de los chipriotas y se los quitan directamente. ¿Será porque no tienen un sistema sanitario público? ¿Porque la enseñanza es privada? ¿Porque carecen prácticamente de funcionarios? Que contesten la Sra. Merkel, la Sra. Lagarde y el Sr. Draghi. Ellos deben conocer sobradamente los motivos. Ellos tres y los sociólogos y economistas que les han asesorado.
La sociedad tiene la impresión de que esta no es una crisis, sino la hora de hacer caja. Los grandes capitales han encontrado el momento oportuno para sacar beneficio a sus inversiones, y los políticos responden a la voz de su amo.
No hace falta saber mucho de economía para comprender que ésta se mueve cíclicamente entre la crecimiento y depresión, a una época alcista le sigue otra de declive. En la primera el capital invierte y en la segunda recoge beneficios. Así ha ocurrido en todas las épocas, y así ocurrirá cuando se supere la actual situación. Y siempre, en todos los momentos de depresión, muchas fortunas se han incrementado, algunas han permanecido igual y otras, pocas, han disminuido. El dinero, como la energía, ni se crea ni se destruye, sólo cambia de manos. 
Lo realmente novedoso, y descorazonador, es que hasta el momento, siempre se habían respetado las leyes del mercado pero, sobre todo, había permanecido inamovible un derecho fundamental de la ética capitalista: el respeto a la propiedad privada. Con el corralito se vulnera ese principio fundamental. Si por motivos espúreos, un gobierno, o una institución supranacional, puede acceder a las cuentas corrientes de los ciudadanos y retirar el dinero que estime oportuno, se transgrede el derecho a la propiedad privada. A partir de aquí ya no será necesario crear nuevos impuestos y tributos, bastará con dictar una ley que legitime la retira de fondos de las cuentas corrientes de los ciudadanos. Un robo legal. Y legitimado por los gobernantes obedientes.
Tal vez, sólo tal vez, la Comunidad Económica Europea debería pensar en disolverse, aunque ni Merkel, ni Lagarde, ni Draghi estén de acuerdo.

Jubilación

Ahora se comprende por qué la derecha española defiende con tanto ardor la familia tradicional, ellos saben mejor que nadie que, sin su ayuda, serían muchas más las personas que se verían obligadas a acudir a los comedores populares.
El último consejo de Ministros, no sólo endureció las condiciones para acceder a la jubilación, también las ayudas sociales para los parados mayores de 55 años. Ahora para poder acceder a la prestación social sustitutoria (462€) se computarán los ingresos del núcleo familiar, si la suma total de ingresos de la unidad familiar, divido por el número de miembros supera el 75% del sueldo mínimo interprofesional para cada uno, te quedas sin la ayuda porque, se supone, que la familia, puede mantenerte. Con un sueldo mileurista, dividido por dos, adiós ayuda. No hace falta cobrar una millonada. Sólo 1000 €, menos de lo que, según los papeles de Bárcenas, cualquier mindundi del PP  recibía mensualmente, dentro de un sobrecito, ah, y libre de impuestos. Vamos a volver, si el jefe del Papa Francisco (que pregona una Iglesia pobre para los pobres) no lo remedia, a la familia extensa, como en tiempos de nuestros abuelos. El clan familiar, durante siglos, ejerció las funciones de ayuda social, que tantos años de lucha obrera nos costó arrancar a los empresarios: cuidaban de los niños, de los enfermos, ayudaban al sostén familiar con sus aportaciones, educaban y enseñaban los oficios más diversos y, muchas veces, impartían su propia justicia. Aunque tampoco los abuelos de mañana podrán cuidar a los nietos mientras los hijos trabajan, no sólo porque los hijos serán desempleados de larga duración, y porque, con el decreto ley sobre jubilación, los abuelos seguirán trabajando hasta la muerte y no podrán disfrutar de los nietos, ni del retiro.
Desde la llegada de Mariano, el recorto, a la Moncloa, se ha desatado una salvaje ola reformista que está acabando con los derechos laborales y sociales conseguidos durante la transición democrática. No sólo las sucesivas reformas laborales han ido recortando derechos a los trabajadores, también los pensionistas han visito disminuir sus pensiones y endurecer las condiciones para lograrla. Han recortados los sueldos y persiguen a los que, por enfermedad común, se cogen la baja. La sanidad, otrora ejemplo para el mundo, está siendo estigmatizada en beneficio de las empresas privadas, ávidas por hincarle el diente a tan sabroso pastel. Tampoco la educación ha sido respetada, no es sólo que el ministro del ramo, el señor Wert, quiera regresar a los tiempos de maricastaña en materia educativa, también propone, en relación a las CC.AA, el centralismo de los Borbones, no en vano es ministro de uno de ellos. 
La coartada de la crisis les viene como anillo al dedo para imponer su ideario ultraliberal. Sanidad, educación, y pensiones para quien se lo trabaja y pueda costeárselo, para los demás, para quienes pretenden vivir de la caridad pública: parados, ancianos, enfermos y demás gente de mal vivir, no hay lugar en este nuevo mundo mercantilista que estamos construyendo, a nadie con poder parece importarle lo más mínimo. ¡Que se jodan! grito la hija de... Fabra, el de los aeropuertos sin aviones, desde su escaño del Parlamento. Y no le ha pasado nada, ni una reprimenda de su partido. Pero cómo iban a reñirla si como ella piensan sus conmilitones y, lo que es peor, sus líderes. Ande yo caliente y ríase la gente, escribió Quevedo hace 400 años. Pues eso mismo deben pensar en Génova, ellos con sus sobre(sueldos) ya están bien pagados, y con 7 años en el Parlamento adquieren el derecho a la jubilación completa. Los demás, a joderse.

viernes, 15 de marzo de 2013

Ingeniería financiera

Lo que faltaba. Ahora resulta que éste gobierno, el mismo que iba a resolver todos los problemas, no sólo nos miente a nosotros, pobres votantes, también engaña a la UE y sus hombres de negro.
La devolución de impuestos del 2012 se retrasó hasta enero de 2013 para reducir el déficit, un déficit que, según apuntan los expertos, habría superado al del último gobierno de Rodriguez Zapatero. Unos miles de millones de nada. Una demora que, los tertulianos del PP que recorren los diferentes programas de la parrilla televisiva, aseguran que había sido acordada con Bruselas. Vaya panda de trileros tenemos gobernando. Con tal de que les cuadren los números son capaces de cualquier cosa. Lo peor del asunto es que, con toda seguridad, utilizarán el mismo método en los próximos ejercicios contables. Carece de la menor importancia que en enero el déficit se dispare, ya lo arreglarán en diciembre, para eso son maestros de la ingeniería financiera. Y si les falta algún milloncete, acudirán al fondo de reserva de las pensiones, como ya han hecho en el pasado, lo primordial es evitar el rescate y maquillar las cuentas de resultado aunque, para conseguirlo, no encuentren mejor solución que arruinar al país. Total, ellos ya cobran sus (sobre)sueldos. Y, si no tienen suficiente, se suben el salario un 27%, como ha hecho el presidente Mariano Rajoy. Luego dice que, si hubiera sido por dinero, se habría quedado de registrador de la propiedad. Cuánto mejor nos hubiera ido. Así no nos registraría nuestros bolsillos para quitarnos los pocos ahorros que conservábamos. 
Ahora intentan desviar la atención con el caso Blanco, otro pájaro más, porque el asunto de don Luís Bárcenas les tiene asustados por sus implicaciones, al fin va a resultar, como apunta el diario El País, que lo de la trama Gürtel era la punta del iceberg del entramado que se esconde tras los papeles de Bárcenas. Una trama, la Gürtel, donde paradójicamente el único condenado, por el momento, es el juez que empezó a tirar del hilo de la financiación irregular del Partido Popular: Baltasar Garzón.
El panorama nacional es descorazonador. Ni una sola noticia positiva. Ni siquiera la representación llevada a cabo por sindicatos, patronal y gobierno para lograr la ayuda de la CE a los jóvenes desempleados, el 50% según las estadísticas, daba pie a la esperanza. Las suyas si que eran caras de circunstancias. Pero, con tal de recibir dinero, estos se apuntan a un bombardeo. Y no es que no sea necesario, porque lo es, trabajar para reducir el paro juvenil, esa lacra que va a resultar tan difícil de superar. Hay quien apunta ya a una generación perdida, la de los jóvenes que abandonaron los estudios para subirse a la burbuja inmobiliaria por los elevados sueldos que recibían, incluso sin formación, ahora, cuando la burbuja ha explotado, se encuentran sin trabajo y sin esperanzas de conseguirlo por carecer de formación; además son demasiado viejos para volver a las aulas y muy jóvenes para vivir toda la vida dependiendo de las subvenciones. Difícil dilema. La generación perdida va a tener que replantearse el porvenir, si no inmediatamente, sí cuando sus padres dejen de mantenerlos. 
Desgraciadamente el tiempo no se detiene, y la pérdida de derechos sociales y económicos que se está produciendo, en nombre de la crisis, sólo se recuperará a base de lucha ciudadana. Nadie les va a regalar nada. Tendrán que luchar por las mejoras más insignificantes, como lo lucharon sus padres y sus abuelos.

domingo, 10 de marzo de 2013

Ibarra desbarra

El ex presidente de Extremadura, Rodriguez Ibarra, nunca se ha caracterizado por su diplomacia ni por la templanza en sus declaraciones públicas, ni lo hizo cuando presidía la Comunidad Autónoma ni ahora desde su retiro.
Comparar al President de la Generalitat con Hitler y Mussolini ha sido otra gran boutade, a las que tan acostumbrados nos tenía cuando ejercía la presidencia. Para decir tonterías lo mejor es permanecer callados y escuchar a los que saben. 
Que la declaración de soberanía catalana escuece en el resto de pueblos de España excepto, posiblemente, el País Vasco, no es ninguna novedad. Pero no pueden sacarse las cosas de madre, ni insultar gratuitamente. Artur Mas nada tiene que ver con dos de los fascistas, junto con Franco, más sanguinarios del siglo XX. Primero porque ha sido elegido democráticamente y segundo porque, que se sepa, en Cataluña no se detiene a nadie por sus ideas políticas, ni se le envía a campos de exterminio. Tampoco es de recibo la comparación con Milosevic que lanza el diputado Tardá contra el profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. La escalada en las declaraciones de personajes públicos de uno y otro lado del Ebro no lleva al diálogo precisamente ni, mucho menos, al entendimiento.
España, como nación es un invento de finales del siglo XV, hasta entonces, los diferentes reinos y condados se aliaron y guerrearon entre sí para conseguir le hegemonía. La unión que siguió al matrimonio de Isabel y Fernando, y la posterior victoria sobre el reino árabe de Granada, forzó la unión política, que no social, del Reino de España. Aunque con tensiones, cuya máxima expresión fue la guerra de sucesión de (1701-1713) entre los Habsburgo y los Borbones, donde los imperios francés y austriaco se jugaron la supremacía en Europa, y donde la corona de Castilla apoyó el bando de Felipe V Borbón con su sistema centralista y absolutista de gobierno, y la de Aragón se situó junto al Archiduque Carlos de Habsburgo que había ofrecido mantener el sistema foral y federal. El resultado de la contienda fue el que fue, y todavía sufrimos las consecuencias. 
Ahora, cuatrocientos años después, alguien se plantea romper la alianza y está tan legitimado como los que pretenden continuar con la unión. Ni más ni menos. Pero debe hacerlo a través del diálogo, y por métodos pacíficos y democráticos, nunca con la descalificación y el exabrupto. Que sean, esta vez sí, las urnas las que decidan. Que se exprese el pueblo y decida. Pero que lo haga en libertad y con pleno conocimiento, que no lo haga por seguir a unos políticos que utilizan la independencia nacional como antídoto de su impotencia como dirigentes. La actual situación de crisis es el mejor caldo de cultivo para la xenofobia y el racismo, para culpar a los extranjeros, provengan de donde provengan, de los males de la sociedad, como si los autóctonos fueran completamente inocentes del desastre en el que estamos inmersos.
Es fundamental respetar las ideas de quienes piensan diferente. Por eso, Rodríguez Ibarra, Tardá y todos los que utilizan el insulto como argumento, pensar lo que vais a decir antes de abrir la boca. Para decir tonterías, no rompáis el silencio.