Vamos de sorpresa en sorpresa. A cual más desagradable.
¿La última? El erario público se hará cargo de los créditos subscritos por los clubs de futbol de la Comunidad Valenciana. Valencia, Hércules y Levante suman una deuda de 180 millones de Euros que no van a poder devolver, millones de los que se hará cargo la Generalitat Valenciana, que les avaló.
No es sólo que los contribuyentes debamos salvar a los bancos, empresas privadas que han estirado más el brazo que la manga, porque según nos aseguraron la supervivencia del sistema económico dependía de ellos, y sin contrapartidas, que es lo más grave. Ahora se van a salvar de la desaparición tres equipos de futbol, otros que han realizado más gastos de los que debían. Y tampoco se les va a dejar desaparecer pues, como en su día afirmó Alvarez Cascos, el futbol es de interés nacional.
En este país nunca jamás se castiga a los defraudadores. Ya hubo un verdadero estallido social cuando dos equipos de primera con deudas importantes, Celta y Sevilla en 1995, fueron administrativamente descendidos a Segunda B, fueron tantos los seguidores que salieron a la calle para protestar que, finalmente, la Federación tuvo que dar marcha atrás.
Los equipos de primera y segunda división de la liga española acumulan una deuda de miles de millones, sin embargo eso no parece preocupar a los presidentes de los clubs, ni a las autoridades económicas. Cuando es necesario se les echa una mano en forma de recalificación de terrenos. Así se hizo con el Real Madrid y con el Espanyol no hace tantos años, lo que llenó las arcas de esos clubs pero, como los dirigentes deportivos suelen ser unos manirrotos, las enormes ganancias desaparecieron con la misma rapidez con la que llegaron. ¿Por qué nadie les pide responsabilidades?
Y lo que es más importante, ¿por qué tenemos que hacernos cargo de la megalomanía de los presidentes de los clubs de futbol? Si esos señores quieren despilfarrar el dinero de la sociedad deportiva que presiden, o el suyo propio, ningún comentario que hacer si los socios se lo permiten. Pero subvencionarlos con dinero público es una aberración. El sr. Camps, ex presidente de la Generalitat, les hizo un traje a medida a los equipos de su Comunidad, y un agujero en la faltriquera de todos los españoles.
Me niego a creer que los dirigentes políticos de este país sean tan descerebrados como para apoyar proyectos tan ruinosos. Algo más habrá escondido detrás de tanta generosidad. Los romanos, en el siglo II antes de nuestra era, descubrieron que el circo era una buena terapia para el pueblo irascible y hambriento, además del circo, regalaban pan a sus ciudadanos. El PP nos regala circo, cinco de los siete días de la semana la televisión retransmite algún partido, pero el pan se lo quedan todo para ellos.

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