No. Ya no hay quien les crea.
Y por si fuera poca su estulticia, nos toman por idiotas. ¿Quién se va a creer que, si el señor Bárcenas entregaba sobresueldos en dinero negro a los dirigentes del partido, ni el presidente del mismo, ni la secretaria general, con mando en plaza, recibieran su parte o desconocieran el procedimiento? Vamos, anda.
En tiempos de Aznar, el PP sufrió lo que calificaron de acoso en sus sedes por habernos metido en una guerra ilegal, ahora las concentraciones, menos multitudinarias pero más significativas, se convocan para protestar por la corrupción de unos gobernantes insensibles que, mientras nos obligan a apretarnos el cinturón, aprovechan para llenarse los bolsillos con el dinero público. Mala imagen, muy mala imagen.
No hay dinero para educación, ni sanidad, ni justicia, ni pensiones, ni créditos para la mediana y pequeña empresa, mucho menos para los particulares, y ahora resulta que en política, quien más quien menos, tiene cuenta abierta en Suiza con unos cuantos milloncetes para los tiempos difíciles.
Amenazan con mano dura si descubren porque saben a ciencia cierta que no van a descubrir. Bárcenas, a pesar de haber sido apartado del partido, sigue disfrutando de despacho en Génova, seguramente para gestionar mejor el capitalito que había acumulado y con el que, siempre según la denuncia de El Mundo, pagaba sobresueldos. Aquí, quien no corre, vuela, y entre los primeros espadas de la política nacional, pocos deben ser los que no ha hecho su agosto desde el poder. Las denuncias de la prensa han sido muchas, las investigaciones pocas y las sentencias menos. A nadie, repito, a nadie, responda a la ideología que responda, le interesa tirar de la manta porque iban a quedar al descubierto demasiadas vergüenzas.
El pueblo les castigará en las próximas elecciones, dicen los crédulos, sabiendo que eso no va a ocurrir, nunca ha sido así. La corrupción en este país no paga rédito electoral, ni la corrupción ni la mentira. Va a resultar que al final los únicos no corruptos somos los que a nadie interesa comprar. Los que no tenemos poder, ni gestionamos dinero público, ni creamos opinión, esos no interesamos a los corruptores.
Ya va siendo hora que los electores se manifiesten. Porque hoy nos rasgamos las vestiduras al leer las noticias sobre Bárcenas, como ayer lo hicimos con la Gurtel, con la PSV o con Banca Catalana, pero si en las próximas elecciones legislativas otorgamos nuestra confianza a los mismos de siempre, vamos a tener que callarnos.
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